La página oficial de Facebook del diario digital Algecirasalminuto.es compartió el lunes 25 de julio una publicación sobre el fichaje de dos jugadores franceses de origen africano por el Algeciras Club de Futbol: “El Algeciras C.F. tiene a prueba en su primera plantilla hoy lunes a los jugadores de color, Wind y Gomes, quienes han participado al completo en la sesión matinal albirroja”.
Los usuarios de la red social, indignados por el interés del periódico en priorizar que se trata de jugadores “de color”, tacharon de racista este proceder. Algunos de los lectores recordaron que es suficiente con decir los nombres de los jugadores sin tener que recordar el color de su piel. Añadieron que resulta ridículo que, a día de hoy, se haga referencia a las personas de tez oscura como “de color”.
Este incidente vuelve a traer a la actualidad la pregunta: ¿Carece el resto de la humanidad de un color de piel? Decir “de color” no es más que un eufemismo de “negro”. Para poder hablar de una sociedad diversa genéticamente, hemos de aprender a no resaltar el color de la tez de las personas de las que hablamos. Todos tenemos un color y, por genética, todas/os somos “personas de color”. Usar esta expresión es redundante e inútil para una buena comunicación, tiene un trasfondo racista, crea confusión y malestar y genera diferencias donde no las hay. Lo importante es que las personas fichadas por el club sean buenos jugadores, sean ejemplo de deportividad y que, con ellos, el Algeciras prospere como equipo

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