Ghita, natural de Larache, emigró de su pueblo hace más de 15 años buscando una oportunidad que le ofreciera mejorar su situación, con una oferta de empleo se lanzó a la aventura migrante aterrizando en la provincia de Cádiz donde sigue residiendo desde entonces.
Para ella una de las preguntas más difíciles de contestar es: ¿Por qué vino a España?. “Yo me vine a España para mejorar la situación de mis hijas y darles la oportunidad de estudiar y también para huir del maltrato de mi marido”.
En Marruecos no le faltaba el trabajo, el dominio de hablar varios idiomas; inglés, francés y alemán le abrió varias puertas en el mercado laboral. “En mi país yo no era una mujer de cultura marroquí o árabe cien por cien, yo llevaba vestidos, pantalón, pelo suelto, trabajadora.” Compaginaba su trabajo con el voluntariado social que hacia en una asociación de mujeres.
Debido a una mala situación de pareja perdió todo lo que había construido, perdió su trabajo y no tenía como abastecerse. En ese túnel sin salida Ghita vió la oportunidad de migrar a España, llegó sola, dejando atrás a sus cuatro hijos, a su familia, su hogar y sus amigos. A los cuatro años de residencia trabajó y logró reagrupar a sus dos hijas, quienes hoy en día tienen un buen trabajo y una vida satisfactoría, de lo que Ghita se siente muy orgullosa.
A pesar de la mala racha que la hizo migrar de su país para buscar una vida mejor, no puede dejar de añorar, su pueblo, sus costumbre, su religión, sus comidas y toda su cultura. En Algeciras se siente arropada por sus amigos, que los considera como su familia. Desde que llegó se ha implicado en la ciudad siendo voluntaria de proyectos sociales fomentando la convivencia e integración de la población migrante.
Al estar tan en contacto con la gente de a pié le preguntamos a Ghita si ha sufrido alguna vez racismo, y nos cuenta como ella ni siquiera entendía la palabra racismo, que no le daba importancia, no entendia el rechazo, lo justificaba como si se tratará de un mal entendido, pero después de investigar, de tratar de buscar una lógica y hablar con personas mayores llegó a la conclusión que el rechazo venía de décadas atrás donde había ideas preconcebidas sobre los marroquiés debido a la Guerra Civil “Yo tengo que cambiar esas ideas y ganarme su cariño”
Ghita es una persona comprometida socialmente, debido a su trayectoria en la vida asociativa de la comarca, es conocedora de la realidad de las personas que habitan los barrios desfavorecidos y si ella pudiera cambiar algo lo tiene claro; “De Algeciras cambiaría a la gente que manda, los intercambiaría por unos instantes por la gente pobre o de las barriadas desfavorecidas, para que vieran como se pueden vivir”. Actualmente es la mediadora intercultural de Un barrio de tod@s, cada día se implica en la lucha por la mejora de la situación de la comunidad, participando y creando actividades que fomentan la integración, el entendimiento y la convivencia vecinal. “La convivencia se consigue cuando sientes que estás en tu ciudad”.

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