Segregación racial, feminismo, tres mujeres de color y una heroína blanca. Son los elementos principales de esta trama que se ha convertido en una de las películas de referencia sobre la lucha femenina contra la discriminación racial hacia la comunidad afroamericana.
Mientras que, en los EE.UU. de los años 70, la comunidad de color empezaba sus andaduras hacia la reivindicación de sus derechos con Martin Luther King frente a la supremacía del hombre blanco y su ímpetu por preservarla. El sur del país y concretamente en Mississippi, cuna de la segregación racial, aún se resistía a los aires de emancipación y libertad.
La historia se desarrolla en una pequeña sociedad- de la clase alta- donde las señoras son amigas y sus criadas también lo son. Éstas, en su tiempo libre, comparten sus historias con un toque de humor bastante nítido. No obstante, sus quejas se quedaban en una infradenuncia. Es en este panorama donde ocurre algo milagroso y poco común: aparece la »heroína» blanca, Skeeter, una joven mujer universitaria y rebelde que se reunía cada tarde con las sirvientas, a escondidas de la sociedad blanca y las señoras, para que le relatasen sus historias y la represión que sufren por parte de las señoras, y que más adelante, Skeeter publicaría en un libro The Help.
¿Cuál es la peculiaridad de esta peli y por qué os la recomendamos?
Primero: porque a diferencia de todas las películas sobre el discriminación racial en EE.UU. que en su mayoría, son interpretadas por actores varones, ésta es interpretada por un reparto femenino.
Segundo: porque se difumina la línea que separa la lucha contra el racismo sobre las mujeres de color y la lucha por la emancipación de la mujer en general: Skeeter representa a aquellas mujeres sedientas de romper con los cánones clásicos de la sociedad machista : rechaza ser como sus amigas cuya máxima aspiración es ser madres y tener un buen estatuto socioeconómico. Y al mismo tiempo, intenta concienciar a las sirvientas sobre su derecho a ser mujeres libres y orgullosas de su color de piel.
Tercero: porque destaca la esencia de esas sirvientas -lejos del color de su piel y su labor- como mujeres de gran corazón que, pese a lo sufrido por las señoras, y a la nueva esclavitud encubierta en el servicio doméstico, aman, crían y cuidan incondicionalmente a los hijos de las señoras blancas. 
«Mi madre era criada, mi abuela fue esclava y yo también soy una criada«.
Como dato curioso y que destaca el papel y la valentía de la mujer en la lucha contra la segregación racial en EE.UU. : En 1953, Rosa Parks desafió las leyes segregacionistas de Alabama y rechazó ceder su asiento de autobús a un pasajero blanco. Este acto la convertiría en una de las figuras más importantes en el movimiento por los derechos civiles en los EE.UU. 

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