Diferentes personas, diferentes acentos, diferentes ciudades, diferentes fechas, pero un mismo diálogo. Un diálogo a las dos orillas del Estrecho. Así se desarrolló la jornada sobre periodismo y discursos de odio Migremos hacia un periodismo ético.
Un diálogo en torno a tres temáticas de plena actualidad: cómo informar del fenómeno migratorio desde una perspectiva de derechos humanos, cómo construir una narrativa antirracista y cómo contrarrestar la islamofobia; con personas de perfiles y orígenes muy plurales: periodistas locales que aportaban su práctica en lo cercano, periodistas especializados/as que ayudaban a tener una mirada más global, personas migrantes o racializadas que ilustraban con su testimonio en primera persona y activistas de la sociedad civil que ampliaban el alcance de lo discutido.
La mesa que cerraba las jornadas trató sobre cómo contrarrestar la islamofobia.
La palabra en Tarifa la tuvieron la trabajadora en un taller mecánico Horia Sbihi, la periodista de 8Directo y vicepresidenta de la Asociación de la Prensa del campo de Gibraltar, Rosario Pérez, el periodista especializado en derechos humanos y Oriente Medio Javier D. Muriana y el técnico en islamofobia de la Asociación Marroquí por la Integración de los Inmigrantes Adil Atabi.
Muriana explicó que “la unidad, la negatividad y ser inasimilable son tres características que se le dan a un grupo, y evita que tengamos empatía hacia ellos y ellas”. Esto, a su juicio, explica el rechazo hacia las personas musulmanas. Para contrarrestarlo, el periodista reclamó que “es necesario crear nuevas identidades de ser español”.
Atabi puso el acento en que los atentados terroristas que dicen hacerse en nombre del islam provocan un caldo de cultivo que justifica e incrementa los delitos de odio hacia la población musulmana. Lamentó también que haya una especie de «hijabofobia» en referencia al rechazo que aún sufren las mujeres musulmanas que usan el hijab.
A su lado Sbihi, con hijab, lamentaba el rechazo que ha sufrido por llevarlo, por decidir libremente ponérselo, y pidió a los medios respeto hacia las personas musulmanas. “Dejar de mezclar islam con terrorismo es lo primero que tienen que hacer los medios, a mí me ofende muchísimo cuando lo hacen” apuntó.
Comprensible con su queja se mostró Rosario Pérez, que aseguró que “la mejor forma de propiciar la convivencia intercultural es hacer autocrítica y dar voz a quien no la tiene, que es la función social del periodismo”. La periodista señaló que las mujeres continúan siendo objeto de titulares que se centran en su cuerpo, su vestimenta o su aspecto en la prensa seria en lugar de sus palabras o sus propuestas, situación que se empeora en el caso de las mujeres musulmanas.
Compartieron temática con estos/as ponentes/as, pero Ceuta, Navila Ali Ahmed, educadora social y máster en Estudios de Género, Miguel Ángel Mendoza, periodista y jefe de contenidos en Radio Ceuta Cadena SER, Lola F. Palenzuela, directora de comunicación de la Fundación Euroárabe y confundadora de la revista feminista La Poderío, e Inmaculada González, abogada y técnica de Andalucía Acoge.
Palenzuela afirmó enérgica que los medios tienen que hacer un periodismo de comunidad para garantizar el derecho de la información de la ciudadanía. La periodista criticó que la agenda dominante, la que influye en los medios de todo el país, la organizan las grandes empresas de comunicación que tienen intereses económicos y políticos, lo cual aleja a la prensa de las preocupaciones reales de la gente, preocupaciones cotidianas que las personas tienen más en común, independientemente de su origen o credo.
González reclamó que los medios tienen que saber qué es lo que quieren transmitir del islam. “Deben encontrar otros discursos que den pluralidad de voces”, dijo. Para ello exigió a los/as profesionales que se formen para conocer dicha religión.
Ali Ahmed apuntó que para que se deje de instrumentalizar y politizar la vestimenta de la mujer musulmana hay que tener en cuenta la teoría decolonial. La educadora pidió que se deje de exotizar al islam, de tratarlo como algo ajeno. Y añadió: “No se trata de un pilar único, somos muchas personas diversas”.
Mendoza se mostró convencido de que se debe fomentar que las cuatro culturas que hay en Ceuta estén lo más representadas posible, en referencia a las comunidades judía e hindú, además de la cristiana y la musulmana.

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