Compartir

Termina otro verano de ilusión y nostalgia para el programa Vacaciones en paz, que organiza la asociación comarcal Amigos del Pueblo Saharaui Solidaridad, y del que han podido disfrutar 32 niñas y niñas saharauis que han sido acogidas/os por 28 familias del Campo de Gibraltar.

El proyecto Migrantes en igualdad, de la Fundación Márgenes y Vínculos, ha comprobado que estas niñas y niños venidas/os desde los campamentos de refugiados de la región de Tinduf, en Argelia, han disfrutado mucho con las familias campogibraltareñas con las que han compartido hogares y actividades durante estas vacaciones pacíficas y veraniegas. Prueba de ello son las fotografías que nos enseñan y os mostramos.

Esta iniciativa solidaria tiene también una vertiente relacionada con la salud de las/os pequeñas/os. Todos los periódicos de la comarca publicaron hace unos días la noticia de Houseín, un niño de cinco años con una profunda miopía de 23 dioptrías que le impedía ver. Houseín ha empezado a ver las formas con algo de nitidez, lo que ha supuesto todo un cambio en su vida, gracias a una óptica de Algeciras, Optivisión, y a la colaboración del servicio de oftalmología del hospital Punta Europa.

Pero no ha sido solo Houseín. Solidaridad nos cuenta que este año han sido cuatro los niños y niñas o adolescentes que han recibido atención médica especializada para superar los problemas con que venían. Éste es el caso de una niña que tras caerse en un brasero se quemó una parte importante del cuerpo, por lo que se le ha aplicado un tratamiento desde el momento en que llegó. Otra niña venía con epilepsia y una discapacidad, por lo que ha permanecido ingresada en el hospital durante quince días recibiendo toda la atención necesaria.

Responsables de Solidaridad nos comentan también el caso de un adolescente de 15 años que padece diabetes. El chico no ha podido venir en estas vacaciones, pero la asociación ha conseguido, para él y para más personas con la misma enfermedad, una nevera llena de insulina que será enviada en los próximos días a los campamentos.

La asociación y las familias acogedoras saben de antemano, antes de que lleguen los integrantes de Vacaciones en paz, si las niñas o niños que van a acoger tienen problemas médicos graves. Así preparan todo lo que van a necesitar con antelación. Y, de vuelta a su lugar de origen, muchas/os de ellas/os llevan consigo medicamentos adaptados a sus necesidades.

Migrantes en igualdad anima a las personas de esta comarca a que prueben la experiencia de ser familia acogedora durante el verano. El pueblo saharaui lo necesita más que nunca y las familias que participan en este programa sienten que es una vivencia muy gratificante y emotiva que sin duda volverían a repetir. Otras personas pueden aportar su granito de arena participando en la recogida de alimentos que luego son enviados en la caravana al Sahara que Solidaridad organiza cada año.

Millones de niñas y niños en el mundo, especialmente las/os que viven en zonas de conflictos armados, catástrofes ambientales o crisis económicas, no tienen médico ni acceso a un centro de salud o un hospital. Alguien dirá que las acciones de Amigos del Pueblo Saharaui del Campo de Gibraltar son una pequeña gota en el mar de las necesidades. Puede ser cierto, pero son acciones muy útiles y necesarias. Solo hay que preguntar a Houseín para comprobarlo. Y, además, marcan un rumbo de humanidad y solidaridad que siempre debe presidir el trabajo de las organizaciones sociales y de todos los poderes públicos.